Las hermanas mayores de Andrea nos encargaron las invitaciones de su primera comunión. El único requisito que nos encomendaron fue que nadie conociera la sorpresa, ni Andrea ni sus invitados. Querían algo diferente, para recordar…

Nos dieron una fotografía de la homenajeada con el vestido y peinado que pensaba llevar en la celebración, para poder realizar una ilustración de ella como motivo principal. En el dorso, dejamos un espacio para que Andrea pudiera escribir una dedicatoria personal a cada uno de sus invitados. Además, para hacer más especial el recuerdo, decidimos adjuntar las felicitaciones con unos pequeños botes de cristal, donde podían elegir el contenido de estos, segun los gustos del destinatario: cookies, gominolas, regalíz, chocolatinas…